Crealogar el Encuentro: Juego, Resonancia y Trascendencia en el Amor


 Crealogar el Encuentro: Juego, Resonancia y Trascendencia en el Amor

El encuentro auténtico no es un mero acto de comunicación, sino un fenómeno creador, una apertura al misterio del otro.
Martín Buber nos habla de la relación Yo-Tú, donde el otro deja de ser un objeto mudo y se convierte en una presencia viva que nos interpela.
En el verdadero encuentro, el mundo se vuelve capaz de hablar, como señala Hartmut Rosa, y nosotros aprendemos a escucharlo.
Pero este diálogo con el mundo no es un proceso mecánico; es un juego.
Johan Huizinga, en Homo Ludens, nos recuerda que el juego es la esencia misma de la cultura, una actividad libre que nos transporta a un ámbito donde las reglas del mundo ordinario se suspenden y emerge una nueva realidad.
En el juego, al igual que en el encuentro auténtico, se abre una dimensión de sentido, donde el misterio de lo desconocido se convierte en posibilidad creadora.
El vértigo del encuentro es, en este sentido, similar al vértigo del juego: nos saca de lo predecible y nos enfrenta con la otredad, con la incertidumbre de lo vivo. Pero en lugar de ser un abismo amenazante, es una invitación a la aventura, al éxtasis entendido no como evasión, sino como la superación del yo cerrado en sí mismo.
En este juego del encuentro, resonamos con el mundo.
Resonar con alguien o con algo significa que no estamos aislados, sino en una relación dinámica en la que lo que nos rodea nos responde.
Rosa nos dice que cuando hay resonancia, el mundo no es un objeto inerte, sino una presencia viva capaz de hablarnos. Y en este diálogo, descubrimos la posibilidad de Crealogar: no solo estar en el mundo, sino crear con él, hacer de cada encuentro una fuente de sentido.
Aquí es donde los valores dejan de ser meros principios abstractos y se vuelven realidades encarnadas en la experiencia. Los valores no se imponen desde afuera, sino que emergen en la relación, en el juego libre del encuentro.
El amor, la belleza y la verdad no existen en solitario; se revelan en la resonancia con el otro y con el mundo.
La felicidad en este contexto no es un estado fijo, sino un flujo, una danza entre el vértigo y la resonancia, entre la incertidumbre y la plenitud.
El entusiasmo surge de esta dinámica, porque en el juego del encuentro nos sentimos partícipes de algo más grande que nosotros, de una realidad que nos trasciende y nos llena de sentido.
En este proceso, todo lo que ha sido creado en la experiencia del encuentro ya no puede descrearse.
Como en el juego, donde cada movimiento deja una huella en la memoria del participante, lo vivido en resonancia queda inscrito en la historia del mundo, como un eco que sigue vibrando en la existencia
Crealogar es jugar con la realidad, poetizar la vida, hacer de cada encuentro un acto de creación que nos vincule con la trascendencia. Es asumir que el mundo nos habla y que nosotros, al responderle, lo transformamos para siempre.

El arte de perderse

 El arte de perderse

Lic. Carlos Churba

Hay un momento en el camino de la vida en que comprendemos que perderse no es un accidente, sino un arte. Quizás ocurre cuando el desasosiego se instala en el pecho y las certezas que creíamos sólidas se disuelven como sal en agua. Entonces comenzamos a caminar sin mapa, a través de un laberinto donde cada vuelta revela no una salida, sino una pregunta más profunda.

La búsqueda de sentido no es una línea recta. Es una espiral ascendente que nos devuelve una y otra vez a los mismos lugares, pero transformados, con ojos nuevos. En ese trayecto descubrimos la resonancia: esa vibración invisible que nos conecta con personas que apenas conocemos, con paisajes que nunca antes habíamos visto, con objetos que guardan historias ajenas y propias a la vez. Es el misterio de reconocernos en lo extraño, de encontrar en el afuera un eco de nuestro interior.

El silencio nos enseña. En su vastedad aprendemos que el vacío no es ausencia sino posibilidad, un espacio donde algo nuevo puede nacer. Como el fluir del agua que busca su cauce sin resistencia, necesitamos esa apertura: soltar las manos, permitir que el viento en el rostro nos recuerde que estamos vivos, que sentimos.

La sed es nuestra maestra. Nos mueve, nos inquieta, nos mantiene despiertos. Y justo cuando creemos que el desierto es infinito, aparece el amor sorpresivo, como un manantial en medio de la arena. No el amor que buscábamos, sino el que necesitábamos: imprevisto, desconcertante, perfecto en su imperfección.


La pasión nos atraviesa entonces como un rayo. No la pasión domesticada de los planes y las agendas, sino esa fuerza primordial que nos empuja hacia la trascendencia, hacia aquello que nos supera. En ese instante comprendemos que perderse era necesario. Que solo extraviándonos podíamos encontrarnos. Que el laberinto no era una trampa sino un maestro, y que cada paso incierto nos acercaba, paradójicamente, a casa.

Feliz Año Nuevo 2026

 Saludo de Año Nuevo 2026


Que el 2026 nos encuentre con el corazón abierto
Brindemos por los instantes que aún no existen,
por los abrazos que vendrán,
por la música secreta que late en cada encuentro.
Que este nuevo año sea un puente de luz,
donde cada paso nos acerque
a la belleza de lo compartido,
a la poesía de lo cotidiano,
a la esperanza que nunca se cansa.

El gesto creador


El gesto creador

Lic. Carlos Churba

Hay un momento —casi imperceptible— en el que algo en nosotros se inclina hacia el mundo.
No es todavía una idea.
No es aún una forma.
Es un gesto.
Un leve movimiento interior que dice sí antes de saber a qué.
Crear no comienza cuando hacemos.
Comienza cuando escuchamos.
Cuando el mundo deja de ser un objeto frente a nosotros y se vuelve interlocutor.
Cuando algo nos llama —sin palabras— y aceptamos demorarnos en ese llamado.
Ese es el umbral.
Toda vida humana está atravesada por actos de creación.
Algunos visibles.
Otros mínimos.
Otros silenciosos.
Una palabra dicha a tiempo.
Un desvío.
Una renuncia.
Una forma distinta de mirar.
Nada de eso es neutro.
Porque lo creado permanece.
Aquí aparece una intuición decisiva:
lo que se crea no puede descrearse.
Puede olvidarse.
Puede ocultarse.
Puede negarse.
Pero no desaparecer del todo.
Lo creado entra en la trama del mundo.
Y desde allí sigue actuando.
Por eso este libro no trata solo de creatividad.
Trata de responsabilidad ontológica.
Durante mucho tiempo asociamos crear con producir:
más rápido, más eficiente, más visible.
Pero crear no es fabricar.
Crear es poner en relación.
Relación con uno mismo.
Relación con los otros.
Relación con el mundo.
Relación que no busca dominar, sino responder.
Aquí la creatividad se vuelve ética.
Cuando creamos sin escucha, violentamos.
Cuando creamos sin demora, dañamos.
Cuando creamos sin conciencia, multiplicamos ruido.
A esto lo llamaremos más adelante creación dañina.
Frente a ello, proponemos otra vía: Crealogar.
Crear dialogando.
Crear escuchando.
Crear dejando que el mundo también nos cree.
Crealogar no es un método.
Es una disposición.
Una forma de estar.
Aceptar que no somos el origen absoluto.
Aceptar que toda creación auténtica es co-creación.
En este punto la creatividad se desacelera.
Aparecen los blancos.
Las pausas.
Los silencios fértiles.
Crear implica tolerar no saber.
Permanecer un tiempo en la ambigüedad.
Resistir la tentación de cerrar demasiado pronto.
Desde aquí comienza el camino.
No hacia la producción, sino hacia la presencia creadora.

Poetizar la vida: Un manifiesto por la reconexión


 Poetizar la vida: Un manifiesto por la reconexión

Lic. Carlos Churba

Poetizar la vida es mucho más que adornarla con metáforas o evadir sus asperezas. No es negación del dolor ni suavización de la herida; tampoco es convertir la existencia en una postal idílica y artificial. Poetizar es, en esencia, una profunda reconfiguración de nuestra relación con lo real.

La poesía, en su sentido más primordial y hondo, trasciende el ámbito literario para manifestarse como una actitud vital, una disposición existencial. Es la voluntad de permitir que el mundo nos impacte, nos moldee y nos atraviese antes de que intentemos clasificarlo, explicarlo o dominarlo.

Poetizar es afinar los sentidos para escuchar el denso murmullo de lo cotidiano. Es percibir que incluso en lo más simple —un gesto fugaz, una palabra apenas susurrada, una despedida silente, un instante de quietud— reside una profundidad que excede su función aparente. Cada elemento contiene una resonancia, un eco que nuestra prisa y superficialidad suelen pasar por alto.

La vorágine de la vida moderna nos empuja a una experiencia aplanada. Todo debe tener un propósito utilitario, todo debe producir, todo debe justificarse bajo la lógica de la eficiencia. En este movimiento constante hacia lo práctico, se desvanece la profundidad, se anula la contemplación.

Por ello, poetizar la vida emerge como un acto de resistencia radical. Resistencia a la reducción de la experiencia a lo meramente funcional. Resistencia a la prisa que nos impide detenernos y sentir. Resistencia a la lógica del descarte que nos incita a desechar aquello que no produce un beneficio inmediato.

No se trata de añadir algo a nuestra vida, de cargarla con más elementos. Por el contrario, poetizar es un ejercicio de despojamiento: quitar los velos de la costumbre, arrancar los automatismos que nos ciegan, disolver las anestesias que nos impiden sentir plenamente y desechar las respuestas prefabricadas que nos impiden pensar genuinamente.

Cuando poetizamos, el mundo deja de ser un mero escenario pasivo para convertirse en un interlocutor vibrante. Nos habla a través de signos mínimos y sutiles: una luz que se filtra de una manera inesperada, un recuerdo que irrumpe sin previo aviso, una frase que resuena en nuestro interior mucho más allá de su enunciado literal.

Poetizar la vida es permitir que esos signos nos transformen, sin apropiárnoslos de inmediato, sin traducirlos instantáneamente a la utilidad. Es la capacidad de permanecer con ellos, de habitarlos en un espacio de pura receptividad. Aquí, la creatividad ya no se enfoca en el objeto producido, sino en el sentido que emana de la forma en que vivimos: cómo atravesamos el tiempo, cómo habitamos los vínculos con los otros, cómo construimos nuestra propia narrativa existencial.

Poetizar la vida no elimina la gravedad  inherente a la existencia, pero la vuelve habitable. No borra el dolor, pero le confiere una forma, un contorno que permite su integración. No niega la finitud, pero la inscribe en una trama de sentido más vasta, trascendiendo la mera ausencia.

En este punto, crear ya no es producir algo completamente nuevo, sino responder de un modo diferente a lo que nos sucede. Es una respuesta plena de conciencia, de cuidado, de presencia absoluta.

Toda vida, sin excepción, puede ser poetizada. No importan la edad, la disciplina profesional o el reconocimiento externo. Lo que importa es la disponibilidad interior, la apertura del espíritu a la maravilla y al asombro.

Poetizar la vida es, en última instancia, un modo profundo de cuidar el mundo. Quien poetiza no violenta su entorno, no arrasa con sus recursos, no consume sin antes escuchar.

Aquí el camino se aproxima, lentamente, a otra palabra clave: descrear. No como negación de lo creado, sino como un cuidado meticuloso de sus efectos. Es asumir la responsabilidad consciente por aquello que introducimos en el mundo, por las huellas que dejamos.

Poetizar la vida prepara el terreno para este discernimiento. Afina la escucha, vuelve sensible la percepción y nos deja listos para abordar una pregunta aún más exigente: ¿qué hacemos con lo que ya ha sido creado?

Creatividad, Misterio y Enigma: El Habitar del Creador

 


Creatividad, Misterio y Enigma: El Habitar del Creador

Lic. Carlos Churba

 

La Anomalía del Acto Creador

Hay algo en la creatividad que se resiste tenazmente a la captura. A pesar de los esfuerzos de la neurociencia, la psicología cognitiva o la teoría del diseño por cartografiar sus fronteras, el núcleo del acto creador permanece como una anomalía. Podemos, ciertamente, describir procesos, nombrar fases —del "insight" a la "elaboración"— y analizar las condiciones materiales que favorecen el hallazgo. Y, sin embargo, cuando algo verdaderamente creador acontece, siempre queda un resto. Un excedente de sentido que se desborda. Algo que no termina de explicarse por la suma de sus partes.

 

El Intento de Domesticación

 

Durante mucho tiempo, la cultura moderna intentó domesticar la creatividad. En el altar del rendimiento, se buscó hacerla previsible, eficiente y, sobre todo, productiva. Se intentó convertir el fuego de Prometeo en una técnica de oficina, en un conjunto de herramientas de "brainstorming" orientadas a resultados medibles. Pero la creatividad auténtica es una fuerza indómita: no obedece del todo. Aparece cuando quiere, se retira cuando se la acosa, e irrumpe con violencia donde no se la espera. Su naturaleza guarda más afinidad con el misterio que con el control.

 

Problema vs. Enigma

 

Conviene entonces detenernos en una distinción sutil pero decisiva, heredada de pensadores como Gabriel Marcel: no es lo mismo un problema que un enigma.

 

El problema se resuelve. Se sitúa frente a nosotros como una piedra en el camino que debe ser removida o fragmentada. El problema exige rapidez, cálculo y una solución que, una vez hallada, lo anula como tal.

 

El enigma se habita. El enigma no es algo que esté "fuera" esperando una respuesta; es una atmósfera en la que nos sumergimos. No se trata de "solucionar" el enigma, sino de aprender a convivir con él. El enigma pide demora, paciencia y una mirada larga.

 

La creatividad, en su núcleo más hondo, no trabaja con problemas. Trabaja con enigmas. Se ocupa de aquello que no puede cerrarse sin empobrecerse; de preguntas que no buscan una respuesta inmediata que las clausure, sino la transformación del propio sujeto que pregunta.

 

La Ética del Respeto ante el Misterio

 

El misterio no debe entenderse como lo oculto por mera ignorancia, como un dato que aún no hemos descubierto. El misterio es lo que se resiste a ser agotado por el concepto. Es lo que, aun cuando se manifiesta y se entrega, no se deja poseer del todo. Por eso el misterio no se conquista ni se coloniza: se respeta.

 

Cuando la creatividad pierde su vínculo con el misterio, se degrada en mera repetición o en "innovación" vacía. Produce sin novedad interior, multiplica formas que brillan pero no iluminan. Puede ser eficaz, incluso brillante, pero ya no transforma el mundo ni al creador. Se vuelve una gimnasia de la inteligencia, pero pierde su alma.

 

El Creador como Escucha

 

En cambio, cuando la creatividad se mantiene en una relación viva con el enigma, ocurre una inversión jerárquica: el creador ya no se coloca por encima de lo creado como un arquitecto todopoderoso. Se coloca en relación de escucha.

 

Crear, en este sentido, es:

 

Tolera la incertidumbre: Soportar la angustia de no entender todavía lo que se está gestando.

 

Aceptar la expropiación: Reconocer que uno no es el dueño absoluto del proceso, sino un mediador, un canal o un testigo.

 

La lentitud como resistencia: Recuperar el tiempo cualitativo. El tiempo del misterio no es cronológico (chronos); es el tiempo de la oportunidad y la maduración (kairos). No responde al apuro del rendimiento ni al tic-tac del mercado.

 

Conclusión: El Tiempo de Gestación

 

El acto creativo reclama un tiempo de gestación que la modernidad desprecia. Es un silencio activo donde el enigma trabaja en nosotros. En última instancia, crear no es resolver un acertijo del intelecto, sino permitir que el misterio nos hable, aceptando que, al final del proceso, seguiremos sin saber del todo cómo es que esa luz ha llegado hasta nosotros.

El Crealogar Activo frente al Mimetismo Inconsciente

 

El Crealogar Activo frente al Mimetismo Inconsciente

Lic. Carlos Churba

En esta texto establezco una distinción entre la pasividad de la absorción (Mimetismo Inconsciente) y la conciencia de la creación (Crealogar Auténtico), vinculando este último con la resonancia existencial (Hartmut Rosa), la postura ética y erótica (Herbert Marcuse), y el encuentro Yo-Tú (Martin Buber) como caminos hacia la autenticidad y la síntesis creadora.

El ser humano es, por naturaleza, una entidad en diálogo constante.

La identidad no se forja en el vacío, sino en la interacción continua con el otro y el entorno.

En este proceso de moldeo mutuo, surgen dos fenómenos cruciales que definen la calidad de nuestra contribución relacional: el mimetismo inconsciente y el crealogar auténtico.

Si bien ambos implican un acercamiento a la voz del otro, la diferencia fundamental radica en la postura: la pasividad de la absorción frente a la conciencia de la creación.

El mimetismo inconsciente es una fuerza silenciosa que nos conecta y nos adapta, pero también nos desafía a distinguir entre lo que imitamos y lo que realmente somos.

En estas líneas tratamos de convertirlo en objeto de reflexión para abrir un camino hacia la autenticidad y la presencia plena.

El mimetismo puede entenderse, en efecto, como la versión pasiva y desdibujada del crealogar, mientras que el auténtico crealogar exige una participación activa y reflexiva del ser.

El mimetismo inconsciente opera como una respuesta automática de supervivencia o pertenencia, cuando la persona, sin intención consciente, absorbe y reproduce los patrones, discursos o emociones del otro.

En este estado, la identidad propia no se mantiene en diálogo, sino que se diluye, actuando como un mero espejo o un eco.

Es una absorción sin discernimiento, donde no existe la elección de qué tomar ni el proceso de digestión y transformación. La voz interior se silencia para adoptar el tono exterior, llevando a una pérdida de la autenticidad.

El resultado no es la generación de algo nuevo, sino la simple amplificación de lo preexistente; es un acto de replicación que frena el potencial creativo latente en todo encuentro.

En contraste, el crealogar auténtico es una manifestación de la creatividad en su forma dialógica. Es un proceso activo y consciente: un encuentro donde cada parte aporta su voz única y soberana, manteniéndola firme, pero abierta a la influencia.

El crealogar implica una elección deliberada sobre qué elementos del otro "me inspiran, me movilizan" y cómo transformarlos para la creación compartida.

Esta postura activa de resonancia evita la dilución del "yo" y fomenta la síntesis, la fusión de las voces para generar una "tercera cosa" que es intrínsecamente nueva y que no existiría sin el encuentro.

 

Crealogar como Resonancia Existencial

Este acto de crealogar trasciende el mero ámbito interpersonal para convertirse en un diálogo con la existencia misma. En un mundo ensordecido por la velocidad y el ruido, la invitación de Hartmut Rosa a la resonancia se vuelve fundamental.

Su concepto evoca la posibilidad de que el mundo deje de ser un objeto mudo frente a nuestra mirada utilitaria, convirtiéndose en una presencia viva capaz de "hablarnos".

Pero escuchar al mundo, como sugirió Adorno, implica aprender a escuchar al viento: ese susurro que no pide ser descifrado, sino simplemente sentido; una melodía que nos recuerda que no somos los dueños del cosmos, sino parte de él.

Crealogar es, por tanto, abrirnos al mundo no para imponerle nuestra voluntad de dominio, sino para recibir lo que tiene para ofrecernos, creando un conversatorio con propósito creador.

Es una forma de co-creación donde no hay dominador ni dominado, sino un intercambio constante de significados.

Para que este diálogo sea pleno, requiere la profundidad de lo poético.

Surge aquí el Poetizar la vida: el arte de devolverle a cada momento su misterio, de permitir que lo ordinario brille con la luz de lo extraordinario.

Es tomar la resonancia de Hartmut Rosa y darle forma, color, y textura a través del acto creativo.

 

La Postura Ética y Erótica

Sin embargo, esta apertura al mundo exige una renuncia radical: la renuncia a controlar.

Aquí, la visión de Herbert Marcuse nos ofrece una alternativa: una relación erótica con el mundo. No erótica en su sentido reducido, sino como una actitud de entrega, de escucha profunda, de conexión plena.

En esta relación, el mundo no es visto como un recurso para explotar o poseer, sino como un compañero para descubrir y sentir.

Se trata de habitar el mundo desde el deseo de crear, comprender, no de la necesidad de dominar.

 

Este camino de encuentro fue magistralmente trazado por Martin Buber al hablarnos de la relación Yo-Tú, en oposición a la relación Yo-Eso.

Mientras que el Yo-Eso reduce al otro (sea persona, paisaje o idea) a un objeto funcional, el Yo-Tú propone un encuentro auténtico, donde el otro es visto y sentido en su totalidad, sin filtros ni expectativas.

Esta relación exige una actitud de apertura radical, un compromiso pleno con el momento presente –un concepto tan vital para Thich Nhat Hanh–, ya que es en este compromiso donde se disuelve el mimetismo.

 

Del Mimetismo a la Síntesis Creadora

El puente entre el mimetismo ineficaz y el crealogar transformador es precisamente la presencia.

Cuando se introduce la atención plena y la conciencia en la interacción, la absorción automática se metamorfosea en una resonancia creativa.

Estar presente implica ser consciente de las propias fronteras y de la intención. No se trata de "copiar" al otro, sino de "dejarse afectar" por él.

Este matiz es crucial: ser afectado significa permitir que la experiencia del otro resuene con las propias vivencias, transformando el influjo externo en materia prima para la propia expresión creativa.

El mimetismo es reactivo; la resonancia y el crealogar son proactivos y transformadores, un motor que convierte la similitud superficial en profunda sinergia.

En este tejido de ideas –resonancia, crealogar, poetizar, escuchar al viento, vivir eróticamente el mundo, encontrarse en el Yo-Tú– se gesta una forma de vida que desafía los paradigmas de dominio y control.

El mimetismo inconsciente nos condena a la repetición y al anonimato del grupo, mientras que el crealogar activo y consciente nos eleva a la co-creación y a la expresión plena de una identidad que es fuerte precisamente porque es capaz de influir y dejarse influir sin desvanecerse.

Sabemos que es un camino difícil, quizás porque requiere que renunciemos a tantas certezas modernas pero es un camino necesario.

En nuestro trabajo psicoterapéutico lo intentamos.

En cada acto de escucha, en cada momento de encuentro, el paciente y nosotros redescubrimos lo que significa, participar de un acto creativo, es abrir juntos un camino hacia la autenticidad y la presencia plena, es simplemente estar vivos.

 


#creatividad #enigma #misterio #PoetizarLaVida #Creatividad #VidaConsciente #Inspiración #PresenciaPlena #AnsiedadCreativa #ArteDeEstarPresente #CarlosChurba #ReflexiónEmocional #Terapia #CreatividadConsciente #Crear #PresenciaPlena #AnsiedadCreativa #ArteDeEstarPresente #PsicologíaHumanista #Mindfulness #Autoconocimiento #Shekinah #CarlosChurba #ReflexiónEmocional #Terapia #CreatividadConsciente Crear #problema acontecer actualidad agiile agile Alegría alma alucinación creativa Ambiental ámbitos de aplicación amor Analogías Año 2026 apertura aplicación APRENDER aprendizajes arquetipo. Shakespeare. Hamlet arquetipos arraigo arte artista Asombro audacia autenticidad aventura Bachelard belleza bloqueos Borges buber búsqueda cambio cambios caminos capacidad Capacitación Carlos Churba carrera casa cátedra cealogar Ceatividad Chatgtp Churba ciencia citas citas creadoras clonación co-crear cocreación Cognitiva competencia Comunicación COMUNICAR conceptos conciencia Conferencias congoja conocimiento conservar consultas Consultoría conversación conversaciones coraje cosmos Creabiografía creación creaciones creadora creadores crealgar Crealogar CREAR creatividad Creatividad en las citas crecimiento cuarentena cuento. escritura cultura cura curiosidad Curriculum Vitae Cursos datos De Bono definición desafío desafíos desarrollar desarrollo desarrollo personal desarrollo profesional Desbloqueo descrear descubrimientos deseos Despegue despliegue diálogo dilema Dimensiones Diplomatura discusión diseños dolor duelo Edward de Bono Einstein Ejercicios Ejercicios para Estimular la Creatividad El Caleidoscopio del Espíritu: Crealogar elaboración elevación emergente emociones empatía EMPRENDER emprendimientos empresas encuentro encuentros enemigos energía enfoques enigmas enseñar ensueño entusiasmo Entusiasmo. Creatividad epojé era de cambios era de cambios. era digital escuchar espiral ascendente Espiritual espiritualidad espíriu estimular estimular la creatividad Estrategias creativas estrategias para crear valor etapas Eureka existir Experiencias expresar expresión facultades fantasía fases fecundación Felicidad Feliz Año 2025 Feliz Navidad fenomenología filosofía Flexibilidad Flexibilidad para sobrevivir a escenarios cambiantes fluir flujo formación FRASES Frases asesinas y suicidas frases inductoras frases semillas Freud fuentes futuro Ganar-ganar en el trabajo y en la vida generaciones genialidad genio gesto goce Goethe Guilford habitar Hábitos hablidad Harmut Rosa Heidegger herramientas heurística holística humanidades Humor Husserl iálogo idea Ideación y Ejecución para la Visión idear Ideas Identidad imágenes imaginación Imaginar improvisación incertidumbre Inconsciente incubación infinito Innovación Innovación. Innovación. pensamiento lateral innovadores INNOVAR inspiración Integral inteligencia Artificial Inteligencia creativa InteligenciaArtificial intercambio interlocución intuición intuición experiencia inventiva Inventos investigación juego jugar juicio Jung Kenzaburō Ōe La sabiduría laberinto laberintos laboral Lecturas y reflexiones Leonardo da Vinci liberación libertad LIBRO Libros libros lectura cultura salud educucación LIDERAR Liderazgo límites literatura locura lógica propia luz magia Marcuse metacreatividad metáforas Metodología métodos miedo MIFAC Mimetismo Inconsciente mirada misterio Modelo Modelo Estructural del Intelecto morar motivación muerte Neo-Sipoc Neo-Sipoc- Babel Neruda Neurociencia Newsletters Nietzche novedad Novedades obra obras oportunidades originalidad palabra pandemia paradigmas Paradoja paradojas parir pasión patrones película pensamiento pensamiento creativo Pensamiento Divergente pensamiento lateral pensamientos percepción percibir perderse Personal personas creativas pinturas plenitud poder poesía poetas poetizar Poetizar la Vida Posgrado crear potencial creador presencia principios problemas proceso proceso creador proceso creativo. chispa procesocreador productividad profesional Propósito prospectiva proyectar proyectos psicoanálisis psicología Psicoterapia puente de luz Rank realidad realización realizaciones realizar reconocimiento redes Reflexiones Relacional reseña resolución de problemas resonamcia resonancia Resonancias del mundo resonar robots Rogers Rollo May Rubino Rutina Salud Schiller sensibilizar sentido sentidos sentimientos separación ser Ser humano serendipia serendipity Servicios siesta significado silencio sincronía sinergia sistémica Social sociedad software soluciones sombras sorpresa sueños sufrimiento superación superación. Crear taller talleres. técnicas Técnicas de Creatividad TECNICAS Y HERRAMIENTAS Técnicas y Herramientas Técnicas y Herramientas. tecnología tiempo tolerancia Trabajo Transdisciplina transformación trascendencia trascender trazcendencia universidad vacaciones Valor valorar Valores Van Gogh verificación vibración Vida videos Videos Capacitación visión Vivir William Blake Workshops