El Deseo como Distancia y el Crealogar como Puente
Robert Hass dice que el deseo es "la distancia que la palabra no es". En una mirada tradicional, esa distancia es vacío o carencia.
Sin embargo, desde el Crealogar, esa distancia es el espacio necesario para que exista la resonancia.
Si no hubiera distancia entre nosotros y el mundo, no habría espacio para el diálogo, solo habría una masa uniforme.
El Crealogar transforma esa "distancia infinita" del deseo en un espacio hospitalario.
Al nombrar desde la escucha abierta, no intentamos "atrapar" al otro o al objeto (lo que sería mimetismo o dominio), sino que permitimos que su esencia vibre en nosotros.
