La creación comienza con la escucha.
El gesto creador es el puente que une nuestro mundo interno con lo externo.
Heidegger nos recuerda que un puente no solo une dos orillas, sino que "coliga" y hace que el lugar aparezca como tal. Al crealogar, hacemos que el mundo "tenga lugar".
Hay un momento —casi imperceptible—
en el que algo en nosotros se inclina hacia el mundo.
No es todavía una idea.
No es aún una forma.
Es un gesto.
Un leve movimiento interior que dice sí,
antes de saber a qué.
Crear no comienza cuando hacemos.
Comienza cuando escuchamos.
Cuando el mundo deja de ser un objeto
y se vuelve interlocutor.
Ese es el umbral.
Toda vida humana está atravesada por actos de creación.
Algunos visibles.
Otros mínimos.
Otros silenciosos.
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