La creatividad como dimensión constitutiva del ser
Lic. Carlos Churba
Habitualmente pensamos la creatividad como una capacidad psicológica.
Decimos que una persona es creativa cuando puede producir ideas originales, resolver problemas de manera novedosa o realizar obras valiosas.
Pero propongo avanzar hacia una concepción más radical:
la creatividad no es solamente una capacidad que el ser humano posee. Es una dimensión constitutiva de su ser.
El ser humano no se limita a adaptarse al mundo.
Puede interpretarlo.
Puede transformarlo.
Puede imaginar lo que todavía no existe.
Puede crear nuevas posibilidades de existencia.
Puede modificar la relación que mantiene consigo mismo, con los demás y con el mundo.
Por eso he definido la creatividad como:
Percibir, Idear y Expresar lo Nuevo y Valioso.
Esta definición puede ser comprendida no solamente en el ámbito artístico o profesional.
También podemos crear una conversación.
Crear una relación.
Crear una respuesta diferente.
Crear una nueva interpretación de nuestra historia.
Crear un proyecto.
Crear sentido.
Crear una manera distinta de atravesar el dolor.
Crear una forma más consciente de habitar nuestra existencia.
La creatividad, entonces, deja de ser solamente una herramienta.
Se convierte en una ontología de la existencia humana.
Crealogar: crear en diálogo con el mundo
En este contexto adquiere especial importancia el concepto de Crealogar, que he desarrollado como una forma de comprender la creatividad desde el diálogo.
Crear no significa imponer nuestra voluntad sobre el mundo.
No significa dominarlo ni convertirlo en un objeto.
Crear es también escuchar.
Percibir.
Dejarse afectar.
Responder.
Entrar en resonancia.
Por eso Crealogar implica crear en diálogo con el mundo.
La creación acontece en un espacio intermedio:
entre nosotros y aquello que encontramos.
Entre nuestra interioridad y la realidad.
Entre lo que somos y lo que todavía podemos llegar a ser.
El mundo nos afecta.
Nosotros respondemos.
Y esa respuesta transforma nuevamente el mundo y nos transforma a nosotros.
La creación es, entonces, un proceso relacional.
No creamos desde un vacío absoluto.
Creamos a partir de una historia, de un cuerpo, de vínculos, de heridas, de deseos, de conocimientos, de encuentros, de pérdidas y de posibilidades.
Crealogar es transformar el encuentro en posibilidad creadora.
Consultas On-line: carloschurba@gmail.com
