Tiempo y Creatividad: De la Medida a la Resonancia
Por Lic. Carlos Churba
¿Quién de nosotros no ha escuchado una gran cantidad de expresiones referidas al tiempo? El tiempo es oro. El tiempo es dinero. La vida está hecha esencialmente de tiempo. Aprovecha el tiempo. No pierdas el tiempo. El tiempo pasa y pasa de prisa.
Ante este bombardeo de mandatos, resulta oportuno preguntarnos:
¿Cómo es nuestra relación con el tiempo?
Pero antes, surge otra pregunta, tal vez más inquietante:
¿De qué clase de tiempo hablamos?
A lo largo de la historia, hemos intentado atraparlo.
El Eclesiastés nos recuerda que hay un tiempo para cada cosa bajo el sol; los griegos lo fragmentaron en Kronos (el reloj), Aion (la eternidad) y Kairós (la oportunidad); los mayas nos hablaron del Tiempo del No Tiempo. Desde la duración real de Bergson hasta la fusión espacio-tiempo de Einstein, cada disciplina ha intentado definir esta magnitud que nos atraviesa.
1. Crealogar con el tiempo
El tiempo creativo no es una línea solitaria. Es un Crealogar: un diálogo entre lo que fue, lo que es y lo que vendrá. Al vivir con proyectos creativos, nuestro presente se convierte en un puente que conecta nuestra historia con el mundo que nos excede.
No somos prisioneros de la cronología, sino participantes de un encuentro creador con nuestros semejantes.
2. Poetizar el transcurrir
Para que el momento sea "maravilloso" —como propone Thich Nhat Hanh— debemos Poetizar nuestra existencia. Esto significa rescatar el tiempo de la lógica del mercado ("el tiempo es oro") para devolverle su sensibilidad. Quien poetiza su tiempo no solo lo "usa", sino que lo dota de una mirada y una escucha que permiten que otros, después, puedan habitar el mundo mejor.
3. Descrear para liberar el futuro
Vivir con creatividad exige no quedar prisioneros del pasado, pero esto no significa ignorarlo. Aquí surge la necesidad de Descrear: un proceso de consciencia sobre aquello que creamos y que dañó. Descrear no es borrar la historia —lo hecho es irreversible—, sino asumir la responsabilidad sobre lo no elaborado. Al "descrear" la resonancia de lo dañino, evitamos que las sombras del pasado se transmitan ciegamente a las siguientes generaciones.
En conclusión:
El tiempo solo se puede aprovechar cuando dejamos de "matarlo" o "perderlo" y empezamos a honrarlo como el espacio donde se construye un Legado. Si logramos dar prioridad a las actividades que estimulan el desarrollo y el encuentro, la vida deja de ser un simple rastro que se desvanece para convertirse en una obra viviente.
¡Vivamos una vida con una creatividad que valga la alegría!
Para no tomar demasiado tiempo de su tiempo, de momento dejamos acá.
Tal vez en otro tiempo hablaremos del tiempo en Jorge Luis Borges.
carloschurba@gmail.com
